El proceso de originación crediticia: cómo evalúan los bancos la viabilidad de un préstamo
Cuando una persona física o moral solicita financiamiento a una institución de crédito, el banco no actúa de forma discrecional ni arbitraria. Su decisión está estructurada por un proceso técnico denominado originación crediticia, el cual combina obligaciones regulatorias, modelos cuantitativos y criterios cualitativos de suscripción. Entender este proceso permite anticipar los factores que determinan la aprobación, el monto y el costo del crédito.
El marco regulatorio que rige el análisis crediticio en México
En México, las instituciones de banca múltiple operan bajo la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), cuyas Disposiciones de Carácter General aplicables a las Instituciones de Crédito (conocidas como la Circular Única de Bancos) establecen los estándares mínimos de administración de riesgos, incluyendo los criterios para la calificación de cartera y la constitución de reservas preventivas —capital que el banco aparta anticipadamente para cubrir pérdidas esperadas por impago.
Adicionalmente, México ha incorporado los principios del acuerdo internacional Basilea III, emitido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Es fundamental aclarar: Basilea III no es ley mexicana; es un estándar internacional adoptado voluntariamente e implementado mediante regulación secundaria de la CNBV. Su relevancia práctica es que obliga a los bancos a mantener índices de capital suficientes en función del riesgo de sus activos, lo que influye directamente en su disposición a prestar y en las condiciones que ofrecen.
Las cinco dimensiones clásicas del análisis crediticio
El modelo conocido como las 5 C's del crédito —ampliamente referenciado en la literatura de administración financiera— organiza el análisis del acreditado en cinco ejes:
- Carácter: historial de cumplimiento de obligaciones previas. Se evalúa mediante el reporte del Buró de Crédito (personas físicas) o del Círculo de Crédito, revisando el comportamiento en créditos anteriores, número de consultas recientes y existencia de adeudos vencidos.
- Capacidad: flujo de ingresos verificable y estabilidad laboral o empresarial. Para personas morales, se analiza el Estado de Flujos de Efectivo conforme a la NIF B-2 del CINIF, que refleja la generación real de liquidez operativa.
- Capital: patrimonio neto del solicitante. En empresas, se revisa el capital contable conforme a la NIF A-5; en personas físicas, el nivel de activos versus pasivos totales.
- Colateral: garantías reales o personales que respaldan el crédito en caso de incumplimiento. Pueden ser bienes inmuebles, prendas, fideicomisos de garantía o avales.
- Condiciones: contexto macroeconómico, destino del crédito y posición competitiva del sector. Aquí algunos analistas aplican el marco de las cinco fuerzas competitivas de Michael Porter para evaluar la sostenibilidad del negocio solicitante dentro de su industria.
Modelos cuantitativos: del puntaje crediticio al Z-Score
El análisis manual se complementa —o en banca digital se reemplaza en gran medida— por modelos estadísticos. El más común es el credit scoring, un modelo de regresión logística o de aprendizaje automático que asigna un puntaje numérico a cada solicitante en función de variables históricas. El puntaje resultante estima la probabilidad de incumplimiento (PD, por sus siglas en inglés: Probability of Default), que es el componente central del riesgo de crédito en el marco de Basilea III.
Para empresas, el modelo más citado en la literatura especializada es el Altman Z-Score, desarrollado por el profesor Edward Altman en 1968 y revisado en versiones posteriores para empresas privadas y mercados emergentes. Este modelo combina cinco razones financieras ponderadas —entre ellas capital de trabajo sobre activos totales y utilidades antes de intereses e impuestos sobre activos totales— para generar un índice predictivo de insolvencia. Un Z-Score por debajo del umbral de alerta implica riesgo elevado de quiebra en el corto plazo.
Otro insumo técnico es el costo de capital, cuya estimación mediante el modelo CAPM (Capital Asset Pricing Model), desarrollado por William Sharpe y John Lintner, permite al banco establecer la tasa mínima aceptable de rendimiento ajustada por riesgo, base sobre la cual se fija la tasa de interés del crédito. Aswath Damodaran, reconocida autoridad en valuación financiera, ha sistematizado el uso del CAPM con primas de riesgo país para mercados emergentes como México, metodología aplicable cuando el banco evalúa a empresas con operaciones internacionales.
La calificación de cartera y las reservas preventivas
Una vez otorgado el crédito, la CNBV obliga a los bancos a calificar periódicamente su cartera. Esta calificación clasifica cada crédito en niveles de riesgo (de A-1, el de menor riesgo, hasta E, en estado de quiebra técnica) y determina el porcentaje de reservas que el banco debe constituir. En la práctica, esto significa que un crédito mal calificado deteriora el capital regulatorio del banco, desincentivando la originación de créditos de alto riesgo.
Qué puede hacer el solicitante para mejorar su perfil crediticio
- Mantener un historial de pagos puntual en todas las obligaciones reportadas al Buró o Círculo de Crédito.
- Reducir el índice de utilización de crédito (saldo usado versus límite disponible) por debajo del 30% antes de solicitar nuevos financiamientos.
- Presentar estados financieros dictaminados o, mínimo, con firma de contador público, para dar mayor certeza a los ingresos declarados.
- Ofrecer garantías reales con valor de mercado verificable, lo que reduce la pérdida esperada del banco y puede mejorar las condiciones del crédito.
- Evitar múltiples solicitudes simultáneas de crédito, ya que cada consulta al buró queda registrada y puede interpretarse como señal de urgencia financiera.
- En caso de empresa, preparar proyecciones de flujo de efectivo con supuestos documentados y consistentes con el sector, referenciados a fuentes como reportes de la CNBV, Banco de México (Banxico) o INEGI.
Consideraciones para instituciones de tecnología financiera y SOFOMES
Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOMES), reguladas o no reguladas, y las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) —reguladas por la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera— también realizan análisis crediticio, aunque con marcos de supervisión diferenciados respecto a la banca múltiple. Las SOFOMES reguladas están sujetas a la supervisión de la CNBV; las no reguladas, a la Condusef. En ambos casos aplican principios equivalentes de evaluación de riesgo, aunque con mayor flexibilidad metodológica y, frecuentemente, con mayor uso de fuentes de datos alternativas (historial de pagos de servicios, patrones de comportamiento digital) en sus modelos de scoring.
Glosario
- Originación crediticia: proceso integral mediante el cual una institución financiera evalúa, aprueba y formaliza el otorgamiento de un crédito.
- Probabilidad de incumplimiento (PD): estimación estadística de la posibilidad de que un acreditado no cumpla sus obligaciones en un horizonte de tiempo determinado.
- Reservas preventivas: provisiones contables que los bancos constituyen para absorber pérdidas esperadas derivadas de créditos de difícil recuperación, según lo establece la regulación de la CNBV.
- Capital regulatorio: nivel mínimo de capital propio que un banco debe mantener en relación con sus activos ponderados por riesgo, conforme a los estándares de Basilea III implementados por la CNBV.
- Credit scoring: modelo cuantitativo que asigna un puntaje numérico a un solicitante de crédito con base en variables financieras y de comportamiento, para estimar su riesgo de incumplimiento.
- Altman Z-Score: índice multivariable desarrollado por Edward Altman para predecir la probabilidad de insolvencia empresarial a partir de razones financieras clave.
- Colateral: bien o garantía que el acreditado ofrece como respaldo al banco en caso de incumplimiento; puede ser real (inmueble, prenda) o personal (aval, fianza).
- SOFOM: Sociedad Financiera de Objeto Múltiple; entidad no bancaria autorizada para otorgar crédito, arrendamiento financiero y factoraje, regulada o no por la CNBV según su fuente de fondeo.
Referencias
- Altman, E. I. (1968). Financial ratios, discriminant analysis and the prediction of corporate bankruptcy. The Journal of Finance, 23(4), 589–609.
- Comisión Nacional Bancaria y de Valores. (vigente). Disposiciones de Carácter General aplicables a las Instituciones de Crédito (Circular Única de Bancos). Diario Oficial de la Federación.
- Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. (2017). Basilea III: Finalización de las reformas poscrisis. Banco de Pagos Internacionales.
- Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF). (vigente). Normas de Información Financiera, en particular NIF A-5 (Elementos básicos de los estados financieros) y NIF B-2 (Estado de flujos de efectivo).
- Damodaran, A. (2012). Investment Valuation: Tools and Techniques for Determining the Value of Any Asset (3.ª ed.). Wiley Finance.
- Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera. (2018). Diario Oficial de la Federación, 9 de marzo de 2018.
- Porter, M. E. (1980). Competitive Strategy: Techniques for Analyzing Industries and Competitors. Free Press.
- Sharpe, W. F. (1964). Capital asset prices: A theory of market equilibrium under conditions of risk. The Journal of Finance, 19(3), 425–442.