Inteligencia financiera
Valuación y riesgo

¿Cómo decide un banco si te presta o no?

FinIQ · Inteligencia financiera · Powered by Cenit · 2026-06-09

El proceso de originación crediticia: cómo evalúan los bancos la viabilidad de un préstamo

Cuando una persona física o moral solicita financiamiento a una institución de crédito, el banco no actúa de forma discrecional ni arbitraria. Su decisión está estructurada por un proceso técnico denominado originación crediticia, el cual combina obligaciones regulatorias, modelos cuantitativos y criterios cualitativos de suscripción. Entender este proceso permite anticipar los factores que determinan la aprobación, el monto y el costo del crédito.

El marco regulatorio que rige el análisis crediticio en México

En México, las instituciones de banca múltiple operan bajo la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), cuyas Disposiciones de Carácter General aplicables a las Instituciones de Crédito (conocidas como la Circular Única de Bancos) establecen los estándares mínimos de administración de riesgos, incluyendo los criterios para la calificación de cartera y la constitución de reservas preventivas —capital que el banco aparta anticipadamente para cubrir pérdidas esperadas por impago.

Adicionalmente, México ha incorporado los principios del acuerdo internacional Basilea III, emitido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Es fundamental aclarar: Basilea III no es ley mexicana; es un estándar internacional adoptado voluntariamente e implementado mediante regulación secundaria de la CNBV. Su relevancia práctica es que obliga a los bancos a mantener índices de capital suficientes en función del riesgo de sus activos, lo que influye directamente en su disposición a prestar y en las condiciones que ofrecen.

Las cinco dimensiones clásicas del análisis crediticio

El modelo conocido como las 5 C's del crédito —ampliamente referenciado en la literatura de administración financiera— organiza el análisis del acreditado en cinco ejes:

Modelos cuantitativos: del puntaje crediticio al Z-Score

El análisis manual se complementa —o en banca digital se reemplaza en gran medida— por modelos estadísticos. El más común es el credit scoring, un modelo de regresión logística o de aprendizaje automático que asigna un puntaje numérico a cada solicitante en función de variables históricas. El puntaje resultante estima la probabilidad de incumplimiento (PD, por sus siglas en inglés: Probability of Default), que es el componente central del riesgo de crédito en el marco de Basilea III.

Para empresas, el modelo más citado en la literatura especializada es el Altman Z-Score, desarrollado por el profesor Edward Altman en 1968 y revisado en versiones posteriores para empresas privadas y mercados emergentes. Este modelo combina cinco razones financieras ponderadas —entre ellas capital de trabajo sobre activos totales y utilidades antes de intereses e impuestos sobre activos totales— para generar un índice predictivo de insolvencia. Un Z-Score por debajo del umbral de alerta implica riesgo elevado de quiebra en el corto plazo.

Otro insumo técnico es el costo de capital, cuya estimación mediante el modelo CAPM (Capital Asset Pricing Model), desarrollado por William Sharpe y John Lintner, permite al banco establecer la tasa mínima aceptable de rendimiento ajustada por riesgo, base sobre la cual se fija la tasa de interés del crédito. Aswath Damodaran, reconocida autoridad en valuación financiera, ha sistematizado el uso del CAPM con primas de riesgo país para mercados emergentes como México, metodología aplicable cuando el banco evalúa a empresas con operaciones internacionales.

La calificación de cartera y las reservas preventivas

Una vez otorgado el crédito, la CNBV obliga a los bancos a calificar periódicamente su cartera. Esta calificación clasifica cada crédito en niveles de riesgo (de A-1, el de menor riesgo, hasta E, en estado de quiebra técnica) y determina el porcentaje de reservas que el banco debe constituir. En la práctica, esto significa que un crédito mal calificado deteriora el capital regulatorio del banco, desincentivando la originación de créditos de alto riesgo.

Qué puede hacer el solicitante para mejorar su perfil crediticio

Consideraciones para instituciones de tecnología financiera y SOFOMES

Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOMES), reguladas o no reguladas, y las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) —reguladas por la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera— también realizan análisis crediticio, aunque con marcos de supervisión diferenciados respecto a la banca múltiple. Las SOFOMES reguladas están sujetas a la supervisión de la CNBV; las no reguladas, a la Condusef. En ambos casos aplican principios equivalentes de evaluación de riesgo, aunque con mayor flexibilidad metodológica y, frecuentemente, con mayor uso de fuentes de datos alternativas (historial de pagos de servicios, patrones de comportamiento digital) en sus modelos de scoring.

Glosario

Referencias

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